jueves, 31 de mayo de 2012

Ionesco a Burriac

Ionesco a Burriac
Hace muchos años vi en el espacio Estudio 1 de TVE que cada semana ofrecía una obra de teatro de producción propia, la pieza de Eugène Ionesco El rinoceronte.
Los programadores de Estudio 1 no seguían criterio: una semana te podían ofrecer un Alfonso Paso, otra unos Quintero o un Arniches, autores queridos por el régimen político entonces vigente, y otra semana un Anouilh, un Buero o un Ionesco que pone en cuestión los regímenes totalitarios y los ciudadanos que se someten a la fuerza o por gusto.
Quizás sí que tenían más criterio que parecía y en El rinoceronte veían la paja del estalinismo en vez de la viga del franquismo, pero en el monólogo final de Bérenger, interpretado por José Bódalo, yo entendí lo que entendí , y no era favorable a los intereses propagandísticos de TVE.

La editorial Punctum de Lleida-en Lleida pasan cosas-acaba de publicar la versión catalana de Rinoceronte, junto con dos piezas cortas del mismo Ionesco, El rey se está muriendo y La lección.
La traducción es de Francisco Arnó, un intelectual alumno de Pompeu Fabra nacido en Barcelona en 1909 y fallecido en la misma ciudad el año pasado, que vivió exiliado en Argentina entre 1939 y 1997.
Arnó tradujo Ionesco en el país de acogida para que fuera interpretado por el cuadro escénico del Casal Catalán de Buenos Aires.
Acabo de leer su Rinoceronte. Si Ionesco con los años ha perdido garra y enseña costuras, la versión de Arnó tiene puntos de mucho interés, además de los literarios.
Traslada la acción simultáneamente en Argentina, la de Perón, y también en la Cataluña bajo Franco a base de hacer salir el Barça, Kubala, el vino de Valls y una excursión a San Mateo y Burriac, montañas del Maresme de las que el autor del absurdo no habría tenido nunca noticia.
También sale el PC, que recibe una manxiula.
A los curadores de la edición parece que les pese las libertades que Arnó se tomó sobre el original.
No les sepa. TVE entendió Rinoceronte de una manera y yo de otra que ya incluía Burriac, y es compresible que Arnó, entre los exiliados catalanes de Argentina, quisiera concretar más que Ionesco y poner escenario y geografía a las dictaduras.
Una traducción que es el retrato de una época.